Antes que Carrie Bradshaw y compañía fueran las mujeres más elegantes de la pantalla chica, existió una serie que representó todo lo decadente y exagerado del glamour ochentero: Dinastía. Alexis Carrington, Chrystal y las demás fueron ejemplos perfectos de elegancia y ostentación al más puro estilo de Nolan Miller, el diseñador tras los brillos y pieles de cada personaje. Muchas mujeres soñaban con tener tanto dinero, poder y refinación, proyectando en esta exitosa teleserie un estilo de vida que difícilmente podría ser alcanzado. Pero no sólo de batallas femeninas y fiestas vivió la trama; también participaron renombrados actores como Rock Hudson, Ali McGraw y Diahann Carrol (la misma de Paris Blues), hasta la despedida de la gran Joan Collins, quien marcó un precedente para las malas de ficción.





