En 1978, tenía el mundo de la moda a sus pies. Roy Halston, más conocido como simplemente Halston, era el diseñador superestrella al que todos aspiraban a ser, el mismo que hoy parece reencarnarse en Tom Ford en términos de fama y musas. Su nombre se mantenía vigente en cualquier lugar, no solo en las pasarelas: fue el primer diseñador en lanzar una colección cápsula con el retail, en mantener una "squad" de supermodelos que hasta el día de hoy lo recuerdan -Pat Cleveland, Karen Bjornson, Janice Dickinson, Jerry Hall, Anjelica Huston y muchas otras-, además de clientas célebres como Liza Minnelli, Bianca Jagger y Elizabeth Taylor, entre otras. Por si fuera poco aparecía en televisión, montando pasarelas en programas matinales y disfrutando las noches de Studio 54.
Ese mismo año, el famoso fotógrafo Harry Benson -del cual hay un documental disponible para ver en Netflix-, compartiría un trozo de Halston con el mundo a través de la revista Life. Para ello, lo seguiría hasta su departamento, un moderno lugar en Nueva York que se alzaría como simbólico centro de fiestas y lujo, con Halston y algunos sirvientes, además de su perro Peke en las imágenes. El living, su oficina y reuniones junto a Liza Minnelli y Bianca Jagger también formarían parte de las imágenes que Benson dejó retratando al famoso diseñador norteamericano, todo un símbolo del glamour y la decadencia que rodeó la época disco.




