En 1992, mientras Johnny Depp se tatuaba Winona Forever, su actual esposa la actriz francesa Vanessa Paradis, lanzaba un disco con ayuda de Lenny Kravitz como productor. El resultado, una mezcla de ese aire tan especial que rodea a las french girls y que se asimila a lo que hizo alguna vez Françoise Hardy y Jane Birkin. Be my baby fue uno de los sencillos más tocados, y el video, uno de los más vistos por el público masculino.