Elevado a categoría de superstar por los fánaticos de Gucci y luego de Yves Saint Laurent, Ford se independizó cuando su estrella fulguraba en lo más alto y aun se mantiene en un puesto reconocido por los seguidores fashion. Enfundado en lujosos trajes, acompañados de simples poleras de algodón y suaves pañuelos de seda, jamás ha variado su estilo clásico pero irreverente, que acompaña con creces las líneas sutilmente sexies que ha creado a lo largo de su carrera, no sólo en prendas de ropa sino también en perfumes y gafas de sol que son promocionadas en provocativos anuncios. Todo con la pomposidad Ford que se merecen.